Accidentes, enfermedades laborales, despidos y trabajo en negro: tu caso lo lleva la Dra. Julieta Reverter, socia del estudio.
Te lastimaste trabajando, o yendo al trabajo. O el cuerpo te pasó factura después de años: la columna, el oído, el estrés. Y en vez de ayuda aparecen los apuros: un alta que llega antes de que estés bien, un porcentaje de incapacidad que no coincide con lo que sentís, un papel para firmar "y cerramos el tema". No estás exagerando. Lo que te reconozcan hoy define tu salud y tu bolsillo de acá en adelante, y no tenés por qué pelearlo solo.
¿Sos empleador y tenés un frente laboral? Esta página le habla al trabajador. Lo tuyo está acá → Laboral preventivo para PyMEs
Si te reconociste en alguna, escribinos antes de firmar nada.
Casi todos los reclamos contra una ART pasan primero por una comisión médica: un organismo donde médicos oficiales revisan tu caso y definen si tu lesión es laboral, cuánta incapacidad te queda y qué te corresponde por eso. Suena a trámite. En realidad, ahí se juega buena parte de tu reclamo.
La ley exige que el trabajador vaya acompañado por un abogado, y con razón: lo que se resuelve en esa instancia puede cerrar la discusión, y los plazos para cuestionarlo son cortos y corren aunque no los conozcas. Llegar asesorado significa presentarte con los estudios médicos correctos, no aceptar un porcentaje bajo por cansancio y saber exactamente qué firmar y qué no.
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Alta médica, estudios, telegramas, recibos de sueldo, mensajes. Si te falta algo, te decimos cómo conseguirlo.
Qué podés reclamar, qué caminos existen y qué esperar de cada uno. Sin jerga de tribunales.
Negociación, comisión médica y, si hace falta, juicio. Cada paso lo decidís vos, con información y no a ciegas.